martes, 15 de diciembre de 2015

Ovo Aventuras: Valeska

Hola! 
En primer lugar, quiero agradecer la aceptación y colaboración que está recibiendo esta sección.

Hoy os traemos otra dura historia pero con final feliz. Os presento a Valeska, ella no lo supo hasta hace poco pero con su blog siempre me acompañó en mi proceso y fue otra de las grandes mujeres que me ayudó en parte a digerir todos mis miedos.

Nunca había tenido contacto con ella hasta que le escribí contándole la idea de crear esta sección, como podéis ver no lo dudó ni un segundo!
Os dejo el enlace a su blog Laberinto hacia la maternidad

Y sin más dilación os dejo con Valeska y su historia:


Mi nombre es Valeska, soy una “chica” de 39 años tímida, algo testaruda y muy alegre. Y soy
infértil.

Desde muy pequeña tenía claro que quería ser mamá. No sabía si tendría pareja o en qué
trabajaría, pero sabía que quería tener hijos. Soy la mayor de mis hermanos y también de mis
primos por parte materna. He cuidado de todos ellos y he disfrutado al máximo al hacerlo, al
igual que de todos mi sobrinos.

Conocí a mi chico con 19 años y me casé con 26. Justo ese año me detectaron cáncer de piel y
ahí es donde empieza mi historia en mi lucha por ser madre. Debido al cáncer me
recomendaron no quedarme embarazada en un plazo de cinco años, así que comenzamos la
búsqueda cuando tenía 30.

Mi historia es muy larga, así que la resumiré diciendo que estuve siete largos años luchando
contra la infertilidad. En esos años me quedé embarazada en cinco ocasiones, pero los perdí.
Recolecto dos ectópicos, con pérdida de trompa y ovario, un bioquímico y dos abortos
retenidos. Todas las pérdidas fueron en el primer trimestre y sólo en una ocasión pude ver el
embrión y escuchar su corazón. Fue la pérdida que más me traumatizó porque parecía que por
fin iba bien la cosa, pero en una ecografía estaba vivo y con su corazón latiendo, y en la
siguiente ecografía ya estaba muerto.

Poco convencidos del diagnóstico de la Seguridad Social (según ellos es que tenía muy mala
suerte), nos fuimos a una clínica privada donde me detectaron baja reserva ovárica. El único
ovario que me quedaba hacía óvulos que eran churros, de ahí mis pérdidas según esta clínica.
Y fue en ese momento cuando llegó a mi vida la palabra OVODONACIÓN.

Entiendo que haya mujeres que cuando llegan a este punto tengan que pasar por un proceso
de duelo. Creo que es lo normal e incluso necesario. Además respeto a quién no es capaz de
dar este paso porque no puede asumir que su hijo no tenga su carga genética. Pero no es mi
caso. Cuando yo llegué a esta etapa ya sospechaba que mi problema podía estar en mis óvulos.
Además una prima mía, a la que estoy muy unida, también estaba en la lucha como yo, y
meses antes que a mí le dijeron que tenía insuficiencia ovárica y empecé a pensar que ahí
podía estar la clave. Así que fui asumiendo poco a poco que esa iba a ser mi final y que si
quería ser madre tendría que recurrir a la ovodonación. Mi chico formó parte del proceso
desde el principio y se tomó con más naturalidad que yo, si cabe, el tener que recurrir a una
donante. No hubo dramas, hubo ESPERANZA. Aún así, realizamos una FIV con mis óvulos
como ritual de despedida a la genética. Fue negativo, así que por fin pasamos a ovodonación.

Pero las dos ovodonaciones a las que me sometí en la clínica resultaron negativas e,
increíblemente, al mes de tener mi segundo negativo me volví a quedar embarazada de
manera natural y nuevamente lo volví a perder. Y ahí fue cuando dejé de luchar por ser madre
y comencé a luchar por tener la conciencia tranquila de haber hecho todo lo que estaba en mi
mano por ser mamá. Y me fui a IVI Valencia, que está a 500 km. de mi ciudad para que me
desahuciaran. Sí, así es, para que me dijeran: Valeska, no te molestes, no te des más tortazos
contra la pared porque no hay nada que hacer contigo. No vas a ser madre.

Pero llegó la doctora Juana Crespo y revolucionó todo mi interior. Encontró una malformación
uterina que, según su diagnóstico, impedía que los embriones progresaran y provocaba que
murieran temprano. Me operé dos veces del útero y volví a recurrir a la ovodonación, ya que
era lo que más éxito garantizaba y porque mi estado emocional me impedía probar otra
técnica que no tuviera las mismas garantías.

Y así es como conseguí quedarme embarazada a la primera. Un embarazo, el sexto, que viví
llena de terror pensando en la posibilidad de perderlo. Pero no fue así, todo fue bien y ahora
mismo tengo a mi lado, mientras escribo estas líneas, a un niño precioso y simpatiquísimo de
21 meses comiéndose una tostada con aceite a bocados mientras me mira, curioso, como
escribo mi historia.

Él todavía no sabe que es fruto de la ovodonación, pero yo ya tengo escrito un cuento donde le
explico todo lo que pasamos hasta que llegamos a él y que para que él viniera tuvimos que
recurrir a una donante. He participado en un estudio de la Universidad Complutense de
Madrid sobre revelación de orígenes y, evidentemente, mi idea a día de hoy es contarle de
donde viene. De una manera sencilla, sin aspavientos, con naturalidad. Como en realidad fue…

Y mi pensamiento es que mi hijo tiene que ser el primero en saber su origen. Así que, excepto
en el mundo virtual (aunque de ese mundo virtual hay chicas que han pasado al real y tenemos
contacto vía whatsapp y es probable que hagamos una quedada), nadie de mi entorno sabe
que mi angelote es fruto de la ovodonación. Mi chico y yo tomamos esa decisión por
cuestiones familiares y estamos totalmente convencidos de que hicimos lo correcto.

Sinceramente a mí se me olvida que mi hijo proviene del óvulo de otra mujer. No es algo que
tengas presente, por lo menos yo. Y me sorprendo a mí misma diciendo cosas de él que son
mías, cuando eso es imposible. Pero las veo y no es autoengaño, es que mi hijo no es “mi hijo
de ovodonación”, es Mi Hijo.

Ni un millón de años podría haber imaginado todo lo que pasé para ser madre y que iba a
tener que recurrir a la ovodonación. Ahora que he recorrido el camino y sé lo que me esperaba
al otro lado del laberinto, volvería a hacerlo una y mil veces. De la misma manera y con los
mismos sinsabores, porque lo que me esperaba era mi angelote, y tenía que ser él, y no otro,
el que llegara. Mucho ánimo a todas las que estéis en la lucha.


Gracias Valeska!!
Ah! y ella no lo ha dicho pero me dió permiso para deciros que tiene en marcha la "operación hermanit@"
Suerte cielo ;)

7 comentarios:

  1. Una historia conmovedora. Qué alegría que tenga ese final feliz!

    Me has dado una opción estupenda en cuanto a la revelación de los origenes porque estábamos en conflicto.
    Ojalá pueda tener a mi/s bebé/s y hablaré con mi marido llegado el momento por si esa alternativa le convence, a mí me parece inmejorable.

    Espero que pronto tengas al/la hermanit@.

    Un beso muy fuerte y enhorabuena!

    Y gracias a Aidni por esta estupenda sección.

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    1. Pues me alegro haberte servido de ayuda!
      En nuestro caso fue una decisión meditada y consensuada.Quizás no la mejor, tampoco la peor, pero es la nuestra que es lo importante.
      Un gran abrazo

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  2. Para mí Valeska siempre ha sido ejemplo de muchas cosas. Me alegro de que a muchas de las que estáis en el camino de la ovodonación también lo sea, la verdad es que es un ejemplo a seguir con un final más que feliz (y que todavía no está escrito del todo!)

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    1. Nenaaa, que me has puesto colorada con tus palabras, jejeje.
      Muchas gracias por todo, y por estar ahí.
      Un abrazo

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  3. Weee! Operación hermanito!!! Y esta vez también con final feliz ^_^, ya verás como si

    Un abrazo :)

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    1. Ayyy, eso espero que todo vaya bien, y puestos a pedir, que sea a la primera!!
      Muchas gracias.
      Un abrazo

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  4. Gracias Valeska por traernos tu historia ;)
    Sobre la revelación de orígenes lo vemos muy similar a vosotros, tengo pendiente esa entrada jeje.
    Me parece genial que participes en ese tipo de estudios, es beneficoso para todos, seguro. Ojalá algún día pueda hacer algo similar...
    Y nada chata, una vez más te deseo toda la suerte del mundo en esta nueva etapa de ampliación familiar jejeje,
    un abrazo

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